Casos de Éxito
Algas Marinas
Las sustancias vegetales obtenidas de las algas marinas se vienen utilizando en el mundo en diferentes procesos como el cultivo de tejidos, la fabricación de papel, la preparación jugos, helados, yogures y la elaboración de pastas dentales, entre otros.
La idea de los dos ingenieros es construir en Colombia la primera planta para procesar algas marinas, un proyecto biotecnológico que ya tiene el primer gran aval, el del Fondo Emprender, en donde resultó viable la iniciativa y ya cuenta con 80 millones de pesos como capital semilla para su desarrollo.
“Nosotros vamos a procesar y vender la carragenina, un producto natural que puede ser utilizado en la elaboración de alimentos como el queso campesino y las carnes frías entre otros, lo que impide a estos productos perder agua y por lo tanto ser de mejor calidad, muy naturales y conservarse por más tiempo”, afirma Jaramillo Botero.
Cuando a una persona le hablan de sustancias vegetales o ficocoloides como la carragenina, el agar agar y los alginatos, puede ocurrir que estas palabras no le digan nada o no tengan ningún significado aparente. Pero una vez esta persona se entera de la multiplicidad de usos que tienen estos compuestos, comprende la importancia de contar con ellos para hacer más fácil la vida cotidiana: utilizar el papel o la crema dental; o simplemente, preparar alimentos.
En Colombia, de estas sustancias vegetales extraídas de las algas marinas, se importa el 100%, aún cuando el país tiene muchas posibilidades de cultivarlas y producirlas en sus costas. El año pasado, según Proexport, el país importó cerca de 3 millones 262 mil dólares de carragenina, lo que representa un gran mercado potencial, sólo en nuestro país. El mercado mundial tiene un costo anual de 7 mil 500 millones de dólares, de los cuales Colombia no es parte activa.
Con esta justificación, desde hace seis años se empezaron a dar los primeros pasos para impulsar el cultivo de algas en las Islas del Rosario. Esta idea contó con el apoyo de la Dirección del Parque Corales del Rosario, adscrito al Ministerio del Medio Ambiente, que le creyó a Gabriel Santiago Jaramillo Botero, un “paisa” estudioso del tema, e invitó a los pescadores de Barú e Isla Grande a alternar la pesca con el cultivo de algas, pero finalmente la iniciativa sucumbió por falta de recursos económicos.
Nuevamente el tema renació cuando el Instituto Alexander Von Humboldt y Corpoguajira y con el apoyo económico de la FAO, trajeron al país a un biólogo marino venezolano para que capacitara a los indígenas Wayuu de la Alta Guajira en el manejo de este recurso natural, cambiaran la caza y venta de tortugas marinas por el cultivo de algas y entraran de lleno al área de la maricultura.
De este trabajo nacieron 39 granjas marinas que hoy día se dedican al cultivo de algas. Hasta allí llegó Gabriel Jaramillo, para retomar la idea de hace seis años y comprar toda la producción de algas con las que él y su nuevo aliado, el ingeniero industrial Jorge Alberto Castillo Vásquez, producirían la carragenina y garantizarían la comercialización en el país y en el exterior. Cada una de estas granjas, de 600 metros cuadrados, genera el equivalente a un salario mínimo mensual para estas familias Wayuu.
Un proyecto con respaldo
Con la puesta en marcha de esta planta, Colombia no sólo disminuirá las importaciones de estas sustancias vegetales sino que también tendrá la posibilidad de desarrollar investigación científica para aprovechar estos recursos olvidados, tener respuesta inmediata a su demanda y a la de otros productos y, además, elaborarlos con un 30% por debajo del costo actual, que asciende a los 9 dólares por kilogramo de carragenina importada.
Adicional a estas ventajas se encuentran la contribución a la generación de empleo, la capacitación especializada y el mejoramiento de la calidad de vida de los indígenas Wayuu, quienes se convertirán en los primeros proveedores de materia prima para la elaboración de carragenina del país.
“Sin duda el SENA a través del Fondo Emprender nos está dando un gran respaldo y abriendo las puertas que necesitamos para ser empresarios y eso lo agradecemos porque, para un proyecto altamente innovador como éste, no es fácil conseguir recursos porque despierta muchas dudas”, expresó Castillo Vásquez.
La planta de producción, que estará lista en dos meses, tendrá como sede a Sogamoso (Boyacá), porque allí, según los emprendedores, se encuentran sus mayores clientes.
Con este mismo proyecto, los ingenieros emprendedores mantienen contactos con las comunidades campesinas pesqueras para desarrollar nuevos cultivos en Santa Marta.
Contacto: Gabriel Jaramillo, gajaramillo@telecom.com.co
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junio 14th, 2009 a las 22:48
Hi, interest post. I’ll write you later about few questions!
julio 19th, 2010 a las 22:11
Apreciados Señores:
Me desempeño como profesora de botánica marina, en la facultad de biología de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, sede Santa Marta. Su empresa es una excelente alternativa para el aprovechamiento de los recursos marinos de país. Me gustaría saber cómo compran las algas rojas para su procesamiento (húmedas ó secas), cuanto pagan por las mismas y cuales son las especies de interés.
Agradezco su atención,
Cordialmente,
Janneth Rojas Ortega
Bióloga Marina
MSc. Oceanografía Biológica
PhD. Candidato
marzo 24th, 2011 a las 21:03
Estoy interesada es saber en que va el desarrollo de este proyecto, si la planta de procesamiento de algas funciona actualmente.
muchas gracias por su atencion.
estaré pendiente de su respuesta.